El pasaje fue por Lan: Buenos Aires - Santiago de Chile (donde hice escala) y luego, Santiago - Isla de Pascua. El único medio para acceder a la Isla es el avión y de dicha compañía.
Al llegar me estaban esperando Edu y Cane.
Estuvimos alojados en un bonito hotel, Chez Maria Goretti, ubicado a muy pocas cuadras de la calle principal y cerca de la playa de Pea. Muy recomendable.
La Isla de Pascua es un lugar paradisíaco!
En Rapa Nui (así es llamada por sus habitantes) todo se confunde entre lo mitológico y la realidad. Es el lugar más aislado de nuestro planeta, donde su encanto trasciende la belleza natural del paisaje y se funde con los misterios y la riqueza de su pueblo.
.Playa de Pea.
Interesante es hacer al menos una excursión con un guía. Realmente vale la pena escuchar a los lugareños contar las diferentes historias acerca de lo que pasó: lindando entre la razón y lo sublime. Allí todo gira en torno al desarrollo de una de las culturas más complejas, en condiciones extremas de aislamiento, verdaderamente comparable con los incas, mayas, aztecas.
Así que imaginen! Invita a sumergirse en la cultura: costumbres, danzas, música, artesanías. Una cultura viva y llena de misterios.
Los moais (las estatuas gigantes que suelen verse en las fotografías), son el atractivo principal de la isla y su significado es aún incierto: hay varias teorías en torno a estas estatuas, pero ninguna está confirmada. Conmueve escuchar una de ellas que cuenta que las estatuas llegaron a la orilla a través de la telequinesia.
Una de las más comunes es que las estatuas fueron talladas por los habitantes como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (poder sobrenatural) sobre sus descendientes. Debían situarse sobre los ahus (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.
La tradición oral de la tribu polinésica de los Waitaha en Nueva Zelanda, por su parte, relata que las estatuas de Rapa Nui fueron esculpidas para aplacar a Ruamoko dios estremecedor de tierras y océanos.
.Moai con ojos.
Así es como se disfrutan los días en la isla. Entre fantasía, mitología y realidad.
Además de sus gloriosas playas, con temperaturas más que agradables durante todo el año.
Los restaurantes, bares, hoteles y compras están situados practicamente todos en Hanga Roa (capital y único poblado existente).
La isla tiene una superficie aproximada de 180 km, por lo que es posible y casi obligatorio recorrerla en su totalidad: con guía, en bici, alquinando un auto o a pie.
A lo largo y a lo ancho se ven las plataformas ceremoniales (ahu), las estatuas (moai), los petroglifos y las estructuras arqueológicas, acompañado de un increible paisaje natural.
.Playa Anakena.
Y por qué no contar: enganchamos un pequeño festival de cine y aprovechamos algunas tardes para ver películas.
Nada mejor que entrar en contacto con los pobladores de la Isla.
Uno de los días quisimos ir al Museo Antropológico (lugar al que nunca llegamos). En el camino charlamos con unos vecinos (no recuerdo muy bien cómo, pero entre charla y charla, nos invitaron a su casa); estaban por comer algo así como carne a la parrilla. Pasamos toda la tarde allí intercambiando vivencias. Preguntamos por la música, por internet, por la ropa… nos convidaron con té de hinojo (según dicen en muy bueno para prevenir el cáncer y lo hacen con las hojas de esta planta). Este tipo de aventura, muchas veces para los turistas, es más enriquecedora que el museo.
Muy linda experiencia!!
Recomiendo este viaje!
Datos interesantes: www.rapanuichile.com
Si quieren leer antes de viajar: Portal Rapa Nui
Fotografía: vezubiaurre, 2009



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